12 ago. 2009

FENG SHUI


Como trabajadora incansable de Feng-Shui, debo decir, que si en una casa, coche, garaje, oficina y en todo aquello que nos pertenece, no existe una limpieza y un orden, no habrá armonía, ni salud, ni paz.

El desorden y la suciedad envuelven en una dinámica de energía densa de la que cuesta salir y cuando se entra trabajo hay, porque el interesado no lo ve, esa es su forma de vida y cree que los demás viven en su casa, sin vivir, que no se mueven para no ensuciar y no es así. Hasta un negocio se puede ir al traste por falta de orden y limpìeza.

Almacenes llenos de artículos que no se venden, pasados de moda y además con cosas viejas del hogar que uno guarda, cuando en realidad se deberían librar de ellos para siempre, son como una rémora, que no permite salir. Cuando se tiene guardado y sin usar algo, más de cinco años, debemos librarnos de ello para siempre, no lo necesitamos.

Si no se hace un despeje de la suciedad y el desorden, la vida no fluye, nada funciona el amor se desmorona, los bienes naturales de la vida, van hacia otros lugares armonizados y limpios. Si con nosotros viven personas delicadas, ancianas y enfermas, es absolutamente necesario obligarlos a llevar ropa limpia, que se mantengan limpios ellos mismos, airear la casa, diariamente al menos 10 minutos, ordenarlo todo diariamente y no permitir que vivan entre basura física y energética, donde la vida se desmorona.

Muchas familias viven en el caos, y cuando ves de qué forma viven, comprendes el por qué de sus circunstancias personales. Les dejas libros para que los lean y no se ven reflejados, te los devuelven como si la cosa no fuera con ellos. No hay más ciego que el que no quiere ver. Antes de armonizar, limpiar, es esencial

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