12 ago. 2009

REIKI




Ser Maestra de Reiki, comporta una nueva forma de ser, menos dinámica, se interioriza más. No apetece meterse con los problemas ajenos. Tampoco se dan consejos si no se nos piden. Se vive cada día como si fuese el último de tu vida, pero con alegría interna y externa.


Una intenta ser canal siempre. Si ves a un pobre pidiendo, derramas sobre él energía vital. Si visitas a un enfermo aunque no le toques, lo tratas con los ojos a distancia. Todo el día, tu vida está sumida en un actitud diferente y de gran respeto hacia los demás.


Los familiares, amigos y conocidos lo notan. No saben expresar con palabras el cambio que ven, pero lo notan. Es difícil comer carne, no se quiere que ser alguno vivo la pierda para alimentar la propia. Una quisiera solucionar todos los problemas del mundo, pero debe escoger muy bien donde emplearse para no caer en un problema de ego.


Por eso hay que revestirse de paciencia y si nadie nos solicita nuestra ayuda, nuestro trabajo somos nosotras mismas, cambiarnos física, mental, emocional y espiritualmente. Es una labor diaria, no creamos hasta aquí y ya está, lo seremos mientras vivamos, nos dediquemos o no profesionalmente a ello.


Cuando yo estudié los diferentes niveles, había mayor respeto hacia el Reiki y su significado, ahora ya oigo hablar en foros donde se está por otra cosa- soy Maestra de Reiki- y yo pienso, no te enseñaron a ser más prudente y humilde?. Cuanto debemos aprender de la humildad de cuantos la han practicado.


Han habido tantos seres humanos anteriores a nosotros que han practicado la sanación y han sido humildes, menos que nada. Han pedido limosna para comer y lo han dado gratis. Si sólo somos canales, nada hay en nosotros digno de admiración, si cambiamos tan sólo será por nuestra conducta. Aprendamos a no juzgar, para que no se nos mida con esa misma vara. Juzgar es muy malo.


Las promesas sino se cumplen también lo son. No podéis imaginar para personas que se casan, que han prometido fidelidad hasta el día de su muerte y al cabo de poco se divorcian y se casan con otros, la vida no funciona. Hay una promesa sin cumplir y la vida va en contra de esa promesa.


Nada funciona, nada sale como uno espera. Los hijos se van o no los quieren. El trabajo no marcha. Se sienten como si tuvieran piedras en su interior y sin duda antes o después tendrán que operarlos de vesícula biliar donde se habrán instalado a su gusto las piedras mencionadas. Si además contraen deudas que no pueden pagar, enfermaran de todo lo habido y por haber, porque la vida tiene un sentido de equilibrio y las deudas hay que pagarlas.


Bendito aquel que no debe nada a nadie, no sabe el tesoro que tiene sin saberlo. Recordad las promesas incluso tontas que se hacen en el colegio, si no podéis cumplirlas ya, buscad algo que hacer al respecto, dar una limosna a Cáritas con esa intención o haceros socios de una ONG, y si queréis saber más y cómo actuar directamente conozco una organización de niños minusválidos en Oxaca – Méjico- donde las madres tienen a sus hijos, pero deben irse a trabajar para mantener el centro abierto y lo mejor posible, reciben ayuda personal y económica, son tan valientes esas madres, que me gusta llamarlas madres coraje, porque lo valen.


Así la madre que llega se hace cargo de -a quién hay que lavar o cambiar, o si hay que cocinar, o cambiar camas, salen adelante con tan poco, y son tan agradecidos. Un joven conocido perdió allí la vida en un accidente de carretera, cuando un camión sin frenos se le hechó encima. Dios no lo necesitaba tanto como esos niños.


Cuesta aceptar esas realidades tan duras. Si algún día voy, segura estoy de que no vuelvo excepto que ya sea muy mayor para tanto baile. Sólo Dios lo sabe. . . . . . Nuestra vida de hoy es fruto de nuestras acciones y pensamientos de ayer. Nuestra vida de mañana será fruto de nuestros pensamientos de hoy.

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